El sector avícola ha supuesto un 40% de la producción mundial de carne en el año 2020, ocupando España el segundo puesto como mayor productor de carne de pollo y el quinto mayor productor de carne de pavo de la Unión Europea en 2021. En los últimos 10 años, la producción de carne ligada al sector avícola ha aumentado más de un 10% para el caso del pollo y más de un 50% para el caso del pavo. Este crecimiento está ligado a un aumento en la cantidad de deyecciones mezcladas con los materiales de la cama de los animales, lo que comúnmente se conoce como pollinaza o pavinaza, motivo por el cual se vuelve una necesidad aprovechar los subproductos generados en esta actividad para beneficio de los propios productores del sector, debido a los problemas medioambientales y económicos que conlleva y al potencial que presentan.
La estrategia más frecuentemente empleada para este aprovechamiento es aplicar este residuo al suelo agrícola como aportación de nutrientes, especialmente nitrógeno y fósforo. Dicha práctica puede conllevar diversos riesgos medioambientales, ya que una mala gestión puede desencadenar problemas graves de polución debido a emisiones potencialmente contaminantes para el aire, el suelo y el agua.
Por otra parte, las explotaciones avícolas también se enfrentan a un problema ligado en una elevada mortalidad de las aves, que puede verse incrementada por la ausencia de digitalización de algunos de los parámetros que influyen en su bienestar, como temperatura de las aves, concentración de amoníaco acumulado en el interior de la explotación, etc.
En este contexto nace el grupo operativo SIMBAV, que pretende promover la modernización y mejora de la competitividad del sector avícola a través de una estrategia basada en la gestión eficiente de sus recursos. El desarrollo del proyecto SIMBAV representa las siguientes oportunidades:
Valorización energética de los residuos de explotaciones agrícolas y actividades anexas: la combustión o gasificación de la pollinaza o pavinaza, de acuerdo con su composición y poder calorífico, permitiría educir los costes e impacto medioambiental de las granjas, disminuyendo a su vez el consumo energético de la explotación al cubrir su demanda energética total o parcialmente. Al mismo tiempo, permite aprovechar otros residuos de alto potencial que estén localmente disponibles como, por ejemplo, poda de vid o residuos valorizables de diferentes explotaciones agrícolas.
Digitalización de los procesos vinculados al bienestar animal: la digitalización otorgaría conocimiento sobre el funcionamiento de la explotación y facilitaría la toma de decisiones al conocer su comportamiento en condiciones similares en el pasado, permitiendo optimizar consumos de energía y materias primas e incrementando el grado de conocimiento acerca del bienestar animal y la detección temprana de enfermedades.
Evaluación ambiental, técnica y económica derivadas de la implantación de acciones sostenibles en el sector: el proyecto dotará al sector y la administración pública relacionada de datos objetivos acerca del beneficio ambiental potencial de las estrategias a implementar, permitiendo reducir el grado de incertidumbre de los productores al disponer de información más precisa sobre el impacto de la introducción de nuevas tecnologías en sus explotaciones y en la viabilidad del uso de estrategias de sostenibilidad para mejorar su competitividad.
SIMBAV busca, por tanto, favorecer la valorización de residuos avícolas y agrarios, fomentando la economía circular y promoviendo un uso sostenible de los recursos mientras se garantiza el bienestar animal. Se pretende también disminuir la incertidumbre en el sector acerca de las necesidades técnicas o las implicaciones económicas que conlleva la aplicación de estrategias sostenibles, que suelen representar una barrera para la introducción de tecnologías innovadoras.